miércoles, 20 de mayo de 2009

Allá por el 2007 (crónicas en el recuerdo)

San Fernando – Parte I – “Llegó el día”


A las 6 de la mañana del sábado ya me dí cuenta que no iba a seguir durmiendo, así que me armé de coraje y me levanté aprovechando que estaba en Marindia, mi reducto veraniego.

¿Y ahora qué hago?

Lavé el auto, regué, colgué la hamaca paraguaya, barrí el parrillero…todo con el máximo silencio para no despertar a la Vicky, quien no tenía culpa alguna de mi locura matinal.

Ya estaba todo previsto para que el Pichón viniera “en nunca se sabe que auto” hasta Marindia y allí hiciera trasbordo conmigo para salir rumbo a la tan esperada San Fernando.

Como el año pasado el plan era el mismo y se accidentó en el camino, por lo que la salida se retrasó bastante, la mía, porque él quedó en internación, me dijo que venía temprano, lento y tranquilo, como para salir a las 17:30.

Pasó la tarde y un rato antes de la llegada prevista del Pichón me puse a ordenar el bolsito, cambiarme de ropa, pasar lista de todo para estar seguro de no olvidar nada, ya tenía todo listo!!! Tenía todo organizado, parecía increíble, ya había perdido la cuenta de los sms que me había mandado con otros integrantes de Trotamundos, ya tenía arreglado que el Pichón viniera con unos geles y campera para Andrea que llegada de Brasil y estando en La Paloma no tenía para la carrera del domingo en Punta, y justo ahí suena mi celular…un frío me recorrió la espalda, “ahora es el Pichón que le pasó algo en la ruta como el año pasado” pensé por un momento y atendí apurado.

“Arrancá que estoy demorado porque Marita está en el shopping” fueron sus palabras y me tranquilicé.

Miré el reloj, y siendo las 17:00 horas y pico, y habiendo una mujer de por medio en un shopping acepté no esperarlo y le dije a la Vicky que se trepara al Leoncio (nombre cariñoso con el que llamamos a nuestro matumóvil), momento en que me dice que no se siente demasiado bien y que prefería quedarse.

Con la ventanilla baja y ya desde la calle le pregunté si no había problema en que fuera solo…creo que dijo que no, no estoy seguro porque cuando contestó ya estaba en la Interbalnearia.

Con los Buitres sonando fuerte y tratando de controlar la velocidad para que no me multaran como lo hicieron cuando manejaba el año pasado rumbo a la misma carrera mi amigo el Pingüino, iba planificando la operativa de llegar a Punta, dejar el auto, ir a la largada y todo eso que siempre me lo facilita Vicky y ese día no lo tenía.

Como el día anterior yo había estado en Punta y había vivido un embotellamiento en la Rambla rumbo al centro más o menos a la misma hora, opté por entrar en Av. España para luego tomar Roosvelt e ir más rápido, aprovechando para medir la distancia desde el punto de encuentro con los restantes Trotamundos hasta donde dejara el auto, de forma de evaluar la mejor forma de llegar, si taxi, ómnibus, dedo, caminata o trote.

Todo iba 10 puntos, Roosvelt despejada, ya había identificado la esquina fijada para el encuentro, cuando llegando a la altura del Devoto los 4 litros de agua que me había tomado en Marindia desde que me levanté hasta que salí, más el medio litro que me fui tomando en el viaje, me obligaron a hacer una parada técnica en el Punta Shopping.

Literalmente tiré el auto en cualquier lado y entré como una exhalación (seguro que más rápido que mi ritmo de carrera habitual) buscando el tan ansiado baño.

La sonrisa en mi rostro a la salida mostraba que había llegado a tiempo.

Me subo al auto nuevamente y chequeo que iba 3 kms aproximadamente, y de ahí a la calle 20 esq. 30 donde pretendía dejar el auto (punto de encuentro post carrera) sería otro tanto, así que decidí que vendría trotacaminando.

Entro a la península por Gorlero y tomo por la 30, al llegar al semáforo de la 20 me detengo por la luz roja y una chica en un Audi que estaba estacionado me hace señas, le sonrío y cuando le iba a decir que era casado me doy cuenta que las señas eran porque quería salir.

¿Será que tenía tanta suerte que justo se iba el auto estacionado en la esquina y me dejaba el lugar? Parece que sí, y más cerca del punto de encuentro post carrera no lo podía dejar.

Gorrito en mano, numerito en la otra y botellita de agua para la trotacaminata, arranqué a caminar rumbo al punto de encuentro luego de cerciorarme de que hubiera dejado trancado el auto y todo en orden.

Me daba el tiempo, así que opté por caminar al principio, traguito va traguito viene, pasito va pasito viene, llegué a divisar el Punta Shopping, sabiendo que a partir de ahí me faltaban 3 kms para la largada, en eso de vuelta las ganas de “empolvarme la nariz” y apuré el paso rumbo al shopping…apenas “rumbo” porque a menos de 2 cuadras tuve que ponerme a regar un arbolito, justo en la diagonal que sale de Av. Artigas rumbo al shoping, no me importó nada, ni si me veía gente, ni nada, era imposible llegar.

Ahí me dí cuenta que tenía que cortar con el tema de la hidratación porque se me iba a complicar la carrera…

Largamos a trotar por Roosvelt, con todos los autos embotellados, tocándose bocina, alguno incluso saludándome al identificarme que iba para la carrera, pero seguro que corriendo iba a llegar antes y 3 kms como calentamiento estaba bárbaro, así que ni se me pasó por la cabeza subirme en alguno de esos autos.

Una cuadra antes del punto de encuentro lo veo al Barba y me dice que no encuentra la esquina, que por la foto satelital y demás le digo que tiene que ser donde estamos parados, dándonos cuenta luego que la calle cambiaba de nombre y por eso no encontraba la calle.

De todas formas me dice que hay varios Trotamundos en Acuña de Figueroa y Roosvelt, a una cuadra, así que hacia allá vamos siendo las 19:45.

Efectivamente nos encontramos con el Pichón recién llegado, Florencia, unos amigos suyos from spain, y todos juntos nos vamos hacia el punto de largada, en ese trayecto nos encontramos con José a quien hacía mucho no veíamos, y varios más que nos saludaban como si fuéramos las reinas de la vendimia.

Aparecen Seba y Daniel mientras nos dirigíamos a la zona de largada pasando por el costado del reservado para los corredores de elite, me encuentro con Marcelo, todo en medio de un apretuje feroz que si hubiera tenido billetera me hubiera preocupado.

Lo cierto es que llegamos a un punto medio atrás de todo donde decidimos hacer campamento para esperar la largada, que estaba siendo anunciada para las 20:40 por razones de televisación.

 

 


San Fernando – Parte II – “La largada”

 

Serían las 19:55 cuando ya estábamos “acampados” en lo que sería nuestro punto de largada, unos 100 metros o poco más del arco.

 

Seba había desaparecido, seguramente intentando largar más adelante, pero estábamos Daniel, Barba, Florencia, Pichón, los amigos de Flor, Mauro, yo, y empezaron a aparecer más Trotamundos, Susana, Leticia, Barbie con el Osi, Silvana, Farbe, Presi, Ale, también se nos sumó Virginia, se arrimó el Coqui, éramos un montón, aunque de todas formas ocupábamos menos espacio que el gordo de musculosa blanca que estaba adelante nuestro.

 

Mientras intentaba ver el arco por encima de sus hombros y esquivaba sus movimientos bruscos como por ejemplo cuando se agachó y desparramó a más de uno de un culaso (porque no hay otra forma de decirlo) noto que todo el mundo se pone a mirar hacia atrás y gritar.

 

Se trataba de alguien que estaba con un cartel alusivo a la contaminación de las pasteras, creo que de todas formas no era su público el que estaba ahí porque no recibió más que gritos y silbidos discriminatorios.

 

El Barba ya me había pedido el último trago de mi botellita para su dosis de cafiaspirina, ya me había hecho el doble nudo en los cordones, me había ajustado el gorro naranja (creo que soy a quien hace referencia alguien en otro mensaje hablando de que vio al del gorro rojo, no había ninguno, el más parecido al rojo era el mío), tenía el número bien prendido, la llave del auto en el bolsillito del short, habíamos hecho el clásico saludo entre todos los Trotamundos antes de largar, ¿faltaba algo? Ah, sí!!! El conteo previo a la largada.

 

10, 9, 8, 7….y largamos, casi caminando, y luchando con el gordo de camiseta blanca!!!

 

Demoré casi 2 minutos en llegar al arco, caminando más lento que cuando recién me despierto, y viendo como los más desesperados ya arrancaban a treparse a los más lentos con tal de comenzar su corrida cuanto antes.

 

Llegué al arco, ya el esfuerzo me hacía sentir que había logrado alcanzar la meta, aprieto el botón del cronómetro y arranco a trotar como los que van alrededor mío me lo permiten.

 

Había empezado la carrera!!! 

 

 

 

 

San Fernando – Parte III – “La carrera”

 

El pasaje por debajo del arco apretando el botón del cronómetro había dado comienzo a MI San Fernando, la segunda.

 

Nunca ví tantantos codazos, empujones, apretones, como el sábado, no recuerdo si el año pasado fue así o peor.

 

Lo cierto es que daba para preocuparse más que por correr por no pisar o ser pisado.

 

Mi trote tímido de los primeros metros me sirvió para calentar un poquito luego del largo parate esperando la hora de largada.

 

En eso distingo a Sil que iba abriéndose paso rápidamente, pasando por un lado y otro…”¿cómo hace?” me pregunté, si yo apenas podía caminar rápido, en fin, ahí me dije “wellcome to the jungle” al mejor estilo Guns’n’Roses y arranqué a correr como fuera, o mejor dicho por encima de quien fuera, ya estaba como a 500 metros de la largada.

 

Me encontré con más de uno que dejó de correr a menos del primer kilómetro agotado, el clásico que sale más fuerte de lo que puede, a varios pude esquivarlos, pero al tercero o cuarto tuve que pegarle un empujón porque no tenía para donde esquivarlo … vayan las disculpas del caso para el pibe que enterré de cabeza sin querer.

 

Llegué a la primera curva y ahí comenzaba a ponerse más ágil el tránsito, doblo de nuevo y ya estaba en Av. España, ahora venía la bajada hasta la playa, lo que sumado a que me sentía muy bien a ese ritmo me indicaba que todo venía saliendo bien, casi como haber conseguido aquel lugar donde dejar el auto.

 

Mientras corría chequeaba mi reloj que me indicaba que iba a 5’ y fracción el kilómetro, traté de apurar el paso para ponerme a 5’ clavados, lo que me permitiría llegar en unos 50 minutos y poco más considerando el tiempo que había perdido en la largada mientras agarraba ritmo.

 

Entre contento y sorprendido porque las piernas me venían respondiendo muy bien llegué al primer puesto de agua…primera mesa vacía, segunda también…de todas formas ni había aflojado el ritmo porque tenía previsto tomar lo menos posible, para eso me había hidratado correctamente durante todo el día, desde las 6 de la matina, hora en que la locura me hizo saltar de la cama, pero en la última mesa todavía había botellitas de Dasani y un chico me pone una en la mano.

 

Corrí unos 50 metros sin abrirla, cuando paso el caos de la zona de abastecimiento la abro y pruebo un buche…estaba hirviendo casi!!!

La tiré inmediatamente y seguí corriendo, lo menos que tenía ganas era de tomar agua caliente en ese momento.

 

La bajada me permitía recuperarme cómodamente y así llegué a la curva para tomar la rambla rumbo a la península.

 

Si bien el marco de público era bueno hasta ahí, en la rambla era mucho mayor, así como el aliento.

 

Hacía tiempo que no me daba el gusto de llevar un ritmo que me permitiera pasar a tanta gente en una carrera, quizás en parte por haber salido tan atrás, quizás porque había entrenado como correspondía, en fin, aunque había esfuerzo realmente estaba disfrutando la carrera.

 

Empiezo a ver los carteles indicadores de distancia, seguía pasando gente mientras me preguntaba si sería que yo iba tan rápido o que eran muchos los lentos que habían salido adelante mío.

 

No sé exactamente en que lugares pero empiezo a oir gritos de aliento de algún amigo, creo que por la parada 8, sabía que iba a haber varios conocidos en la rambla pero no había tenido la precaución de preguntar exactamente donde.

 

Igualmente mi preocupación estaba en correr y no en saludar, tratando de mantener el nivel de concentración que había logrado como en pocas carreras antes.

 

Llego al kilómetro 8 de carrera y empiezo a sentir las piernas pero la gente a los costados era impresionante lo que ayudaba a agarrar fuerzas.

 

Incluso en una parte se había hecho un embudo donde se pasaba corriendo con la gente a centímetros y ponía los pelos de punta el aliento que daban, sin lugar a dudas mucho más que en Montevideo, al menos esa fue mi percepción, igual que el año pasado.

 

Ya había pasado por el segundo puesto de agua y por suerte estaba fría, así que había tomado un buche y mojado el gorro.

 

De todas formas estoy acostumbrado a no tomar agua durante entrenamientos cortos, así que eso no debía influir en la perfomance.

 

Doy la última curvita ahí justo después del Conrad y ya veo la llegada, le pego la última mirada a mi cronómetro y veo que a ese ritmo pondría unos 53 minutos, así que latigazo mediante pensé que no podía poner más de 52’ y así fue, 52’ 28” fue mi tiempo, apenas miré el de la Organización al pasar la línea de meta, pero no me importaba, el válido era el mío, y me indicaba que había andado casi 4’ más rápido que el año pasado.

 

Varias circunstancias hacían de esta una carrera especial para mí, y como tal la viví y corrí.

 

Por suerte llegué, y en buena forma, mejorando incluso mi tiempo personal, sin llegar a los 50’, es cierto, pero ya habrá oportunidad.

 

Estaba por demás contento por todo lo anterior, pero es cierto que había corrido la carrera tan solo como pocas veces, apenas acompañado por algún grito amigo desde el costado, pero en fin, ya estaba entregando la tirilla y en pocos metros más seguramente me podría encontrar con los primeros Trotamundos para esperar al resto.

 


San Fernando – Parte V – “Estirando”

 

Ya había pasado la meta en un tiempo más que aceptable para lo que son mis promedios, estaba contento y quería un poco de agua.

 

Voy caminando en el tumulto y llego hasta un punto donde me encuentro con Flor, Farbe y Sil, los saludo y les pregunto donde habían conseguido el agua, me señalan un lugar por el que yo ya había pasado sin darme cuenta.

 

Otra vez a navegar en sentido contrario a la marea!!!

 

Llego al lugar, al mejor estilo Titanes en el Ring me acerco al mostrador y soy uno de los cientos que se tiran pidiendo una botella de agua tal como en una película ambientada en el Sahara.

 

Ante la sorpresa de todos nos dicen que no hay más, con lo que me voy hasta un puesto que estaba al lado, tampoco había más!!!  Recién había llegado la mitad de la gente y ya no había agua?

 

Mi indignación era tremenda pero se transformó en sorpresa cuando alguien me ofrece compartir su botella, todavía queda gente en el ambiente!!!

 

Vuelvo a donde estaban los Trotamundos y me convidan con algo más de agua y alguien dice que del otro lado había algún puesto más de agua y creía que todavía con agua…yo ya había tomado dos buches, así que desistí de otra lucha por una botellita.

 

Acordamos irnos a la esquina de la 20 y la 30, lugar donde habíamos establecido el punto de encuentro oficial, y hacia allá salimos.

 

Caminé las dos cuadras charlando con Farbe sobre su rol protagónico en el último Corre de Nike.

 

Enseguida que llegamos aparecieron Chile y Farbe que estaban haciendo el aguante en la llegada porque corrían el domingo la Lobos, con ellos venían Victoria, Sabrina, los chicos de Chile, atrás aparecieron las nenas del Barba…que las tenía escondidas, seguramente a resguardo de Mr. Arroz.

 

De repente cae el Pichón charlando muy amenamente con una chica y explicándole como mandar un sms desde su teléfono…con Chile nos miramos e inmediatamente no pudimos contenernos para preguntarle quien era.

 

Entre sonrisas nos explicaron que se conocían de alguna carrera previa donde habían corrido algunos kms juntos, y ahora se habían encontrado…otra de las sorpresas a las que nos tiene acostumbrado el famoso personaje.

 

Resultó ser, la susodicha, amiga de Ana Belén, la Trotamundos, pero eso fue un dato absolutamente secundario.

 

Llegó Andrea a saludarnos, enseguida Barbie con el Osi, corriendo su primera carrera desde su maternidad.

 

Entre estiramiento y estiramiento salía alguna foto con la cámara de Zen, que se había convertido en el fotógrafo oficial.

 

El Barba seguía comentando sobre su indignación por la Correcaminos que se coló en la llegada para entregar la tirilla, el Pichón seguía hablando con la chica en cuestión, yo le explicaba como era que medía distancia  mi reloj a Chile y su hijo…su hijo me entendió, creo que Chile todavía no.

 

Ya estábamos todos y salía festejo en lo de Seba.

 

Llamo a Vicky para ver como seguía y estaba peor, así que decido perderme el “km 43” y volver para Marindia.

 

Pasando raya, una linda carrera, con errores en la organización que son tapados por el marco espectacular…y que seguro volveré a correr el año próximo.

 

San Fernando: nos vemos en el 2008!!!

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